Es completamente normal sentir algo de ansiedad cuando estás conociendo a alguien. Esa sensación de nerviosismo puede ser abrumadora, ¿verdad? Tal vez te preguntas si estás diciendo lo correcto, si estás siendo genuino o si la otra persona se está haciendo una impresión positiva de ti.
Y todo esto, mientras tus pensamientos van a mil por hora. No te preocupes, no estás solo/a en esto. La ansiedad al conocer a alguien es algo que todos experimentamos en algún momento, y más aún cuando estamos abriendo nuestro corazón o conociendo a alguien importante en nuestra vida.
Lo cierto es que, aunque puede ser incómoda, la ansiedad no tiene que controlar cómo te sientes en estos momentos. Existen formas de controlar la ansiedad al conocer a alguien, y lo primero que necesitas es entender qué la está causando y cómo puedes abordarla de manera saludable.
Aquí quiero acompañarte con algunas estrategias y reflexiones que te ayudarán a manejar esa tensión interna y, lo más importante, disfrutar de las primeras etapas de una relación sin que la ansiedad te sabotee.
Causas de la ansiedad cuando estás conociendo a alguien
Cuando te encuentras con alguien por primera vez, ya sea en una cita o en cualquier interacción importante, es común que surja un nivel de ansiedad que puede sentirse abrumador. Esto no significa que algo esté mal contigo.
La ansiedad en nuevas relaciones a menudo refleja una combinación de factores emocionales, experiencias pasadas y expectativas que nos imponemos a nosotros mismos. Comprender estas causas te ayudará a mirar tu ansiedad desde una perspectiva más compasiva y práctica.
Inseguridades personales
Las inseguridades son algo con lo que todos convivimos, pero al conocer a alguien nuevo, estas tienden a amplificarse. Tal vez te encuentres cuestionándote cosas como: «¿Soy lo suficientemente interesante?», «¿Y si no le agrado?» o incluso «¿Qué pasa si digo algo inapropiado?».
Este tipo de pensamiento no solo alimenta la ansiedad, sino que también puede hacer que te sientas atrapado en un círculo de autocrítica.
Es importante recordar que estas inseguridades suelen provenir de ideas internas, no de la realidad. Permítete aceptar que no tienes que ser perfecto para conectar con alguien.
Al contrario, tu autenticidad es lo que crea las relaciones más significativas. Si puedes identificar estas inseguridades, ya has dado un paso importante hacia manejarlas.
Expectativas demasiado altas
Las expectativas pueden ser un enemigo silencioso. Tal vez esperes que esa persona sea «la indicada» desde el primer encuentro, o que todo fluya sin esfuerzo, como en una película romántica.
Cuando ponemos el listón tan alto, cualquier cosa que no cumpla con ese ideal puede disparar nuestra ansiedad.
En lugar de enfocarte en cómo «deberían» ser las cosas, trata de vivir el momento presente. Recuerda que cada relación, ya sea de amistad o romántica, es un camino de aprendizaje mutuo.
Deja espacio para la espontaneidad y los errores. Aprender a disfrutar los pequeños momentos, como una risa compartida o un comentario sincero, puede ser liberador.
Experiencias previas
El pasado puede ser un peso que cargamos, especialmente si has tenido experiencias negativas o dolorosas en relaciones anteriores. Tal vez, sin darte cuenta, estés llevando contigo el miedo a que lo mismo vuelva a suceder.
Este miedo puede aparecer en forma de pensamientos recurrentes, como: «¿Y si vuelvo a ser rechazado?» o «¿Y si esto termina como la última vez?».
Es importante recordar que cada persona que conoces es diferente, y cada relación tiene su propia dinámica. Aunque el pasado puede enseñarnos lecciones valiosas, no tiene por qué definir nuestras experiencias actuales.
Reconocer que este nuevo encuentro es una oportunidad para empezar de cero puede ayudarte a dejar ir ese peso y abrirte a algo genuinamente nuevo.
Estrategias prácticas para manejar la ansiedad cuando estás conociendo a alguien
Ahora que entendemos mejor qué puede estar causando esa ansiedad, quiero ofrecerte algunas herramientas que puedes poner en práctica para sentirte más seguro/a y tranquilo/a cuando estés iniciando una conexión.
Recuerda que controlar la ansiedad al conocer a alguien no es cuestión de eliminarla por completo, sino de aprender a gestionarla con compasión y paciencia.
Mindfulness y respiración para calmar pensamientos
Cuando la ansiedad comienza a invadirte, puede sentirse como una ola que no puedes detener. Aquí es donde el mindfulness y las técnicas de respiración pueden marcar la diferencia.
Te invito a probar algo sencillo: cierra los ojos por un momento, inhala profundamente por la nariz contando hasta cuatro, retén el aire por un segundo y luego exhala lentamente contando hasta seis.
Este tipo de respiración no solo calma el cuerpo, sino que también ayuda a que tus pensamientos reduzcan su velocidad. La ansiedad en nuevas relaciones suele venir acompañada de preocupaciones sobre el futuro o inseguridades sobre cómo te perciben.
Respirar con calma te permite volver al momento presente, recordándote que no necesitas tener todas las respuestas ahora mismo.
Reenfocar expectativas y centrarse en el presente
Es fácil caer en la trampa de imaginar cómo “debería” ser cada interacción o de preocuparte por si estás diciendo lo correcto o actuando de la mejor manera.
Pero estas expectativas pueden ser un gran motor de ansiedad. En lugar de exigirte perfección, permítete disfrutar del presente.
Hazte preguntas simples: “¿Qué es lo que realmente disfruto de este momento?”, “¿Qué estoy aprendiendo de esta nueva persona?”.
Practicar este enfoque te ayuda a liberarte de la presión de cómo deberían salir las cosas y, en cambio, te permite experimentar el proceso con mayor ligereza.
Con el tiempo, descubrirás que no necesitas controlar cada detalle para conectar de manera genuina.
Comunicación abierta y asertiva
A veces, la mejor manera de reducir la ansiedad es sacarla a la luz. Puede dar miedo ser honesto/a, pero compartir lo que sientes con la otra persona, de forma calmada y respetuosa, puede ser liberador.
Por ejemplo, si notas que estás nervioso/a, puedes decir algo como: “Me pongo un poco ansioso/a cuando conozco a alguien nuevo, pero me está gustando mucho esta conversación”.
Este nivel de sinceridad no solo alivia la presión que sientes, sino que también puede abrir la puerta a una conexión más auténtica.
A menudo, al expresar tus sentimientos, la otra persona se sentirá más cómoda compartiendo los suyos, creando un espacio de mutua confianza.
Cómo la terapia puede ayudarte a manejar la ansiedad relacional
Si la ansiedad social o relacional te está afectando y sientes que las estrategias anteriores no son suficientes, la terapia puede ser una excelente opción.
Un psicólogo te ayudará a comprender las raíces de tus inseguridades, te brindará herramientas para manejar tus emociones de forma más saludable y te acompañará a lo largo del proceso de construir relaciones más seguras y auténticas.
No estás sola en esto, y con apoyo profesional, aprenderás a gestionar mejor tus emociones y a disfrutar de las conexiones humanas con mayor confianza y paz.